Facultad Politécnica - Universidad Nacional de Asunción
Aranduka Vol. 5, nº 1 (Jul. 2014)
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En el esquema gráfico de la Figura N° 1 se
puede apreciar que existen muchos tipos de
conocimientos del hombre. Ahora, dependiendo
del nivel de su profundidad los mismos pueden
clasificarse en conocimiento popular, de
divulgación o científico. El conocimiento popular
es el conocimiento necesario para manejarnos
en el ‘día a día’ en nuestras sociedades y en un
determinado entorno ambiental. Mucho de este
conocimiento es ancestral, y lo trasmitimos a
pesar de no saber porqué lo hacemos.
Por ejemplo, cuando nuestras abuelas nos decían
al comer un puchero (sopa cargada con verduras
y carne), “hijo cómete el caracú que hace bien
a la cabeza”, las abuelas no tenían la certeza de
que la médula ósea de los huesos grandes está
cargada de las proteínas que necesitan nuestros
cerebros para su normal desarrollo, pero sus
abuelas se lo trasmitieron y así por generaciones
ese conocimiento ancestral intuitivo y fruto de
la experiencia se ha ido difundiendo a lo largo
del tiempo. Este tipo de conocimiento popular
es transmitido fundamentalmente de ‘boca a
oreja’ en el entorno familiar y social cercano
al individuo. Incluso muchos profesionistas,
artesanos, cuentapropistas, comerciantes
y pequeños empresarios administran sus
actividades de negocios con sólo el conocimiento
natural de su profesión, que en muchos casos ha
sido trasmitido a través de generaciones.
El conocimiento de divulgación es aquel que se
transmite a través de algún medio físico. En la
antigüedad las culturas latinoamericanas pre-
hispánicas lo hacían a través de la cerámica,
la escultura y la arquitectura, todo objeto
cultural estaba cargado de símbolos, ideas y
mensajes codificados en un verdadero proceso
de transmutación del conocimiento, ya que el
conocimiento estaba en la misma vida cotidiana
y en cada objeto vinculada a la misma. En la
actualidad, el conocimiento se divulga a través
de medios impresos, grabados o video-grabados.
Aunque a decir verdad solo se difunde lo que
interesa o permite obtener algún tipo de provecho
por dicho conocimiento, y muchas veces el
mismo está tergiversado a los fines de obedecer
a los intereses de quienes lo difundieron para sí
o por encomienda de terceros.
Finalmente, el conocimiento científico es aquel
que descubre causas, principios y leyes siguiendo
una determinada metodología de investigación.
Este se descompone en el conocimiento teórico
puro y en el conocimiento aplicado a procesos
(en este es dónde se gestan los secretos de las
organizaciones).
Por otro lado, desde los sectores más
progresistas del capitalismo vienen anunciando
con pompas y platillos desde la década del ’90
que el exceso de información disponible puede
llevar a una desorientación generalizada, acerca
del correcto rumbo a seguir. Tal cual como lo
Figura N° 1
Fuente: adaptado de Eyssautier de la Mora, Maurice. Metodología de la investigación. Pág. 66, Thomson
Editores, México, 2002.