Facultad Politécnica - Universidad Nacional de Asunción

Aranduka Vol. 5, nº 1 (Jul. 2014) 

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anunciara Alvin Toffler

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: “cuando hablo de 

shock del futuro me refiero a la desorientación

y sobrecarga de decisiones producidas por el 

cambio a alta velocidad… [que] a veces lleva 

a un derrumbamiento de nuestra capacidad de 

tomar decisiones racionalmente”. Ahora, quien 

asestara el golpe final, y que de alguna manera

dio argumentos a esta afirmación fue el doctor

portugués Antonio Damasio

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 en su libro El error 

de Descartes quien demostró científicamente

que las decisiones empresariales obedecían

más a cuestiones emocionales que a cuestiones 

racionales. Fue desde la neurociencia entonces 

que se pudo confirmar una ley empírica que ya

se conocía del marketing esencial

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, por la cual 

se puede afirmar que el 95% de las decisiones

de las personas provienen de su inconsciente, 

y por lo tanto, tan solo el 5% de ellas eran

realmente racionales. Esto desplazó el mundo de 

la toma de decisiones hacia el subjetivismo, y el 

racionalismo hasta ahora ‘todo poderoso’ pasó a 

un segundo plano, o al menos con aplicaciones 

muy restrictivas. En este mundo del inconsciente, 

ahora muy cotizado, tendremos que identificar

qué aspectos se deben determinar con certeza. 

Para muchos racionalistas el inconsciente de 

las personas sigue siendo una ‘caja negra’, 

difícil de decodificar y casi imposible de

estudiar de manera práctica. Por esta razón, y de 

manera necia, se aferran a las metodologías de

investigación desarrolladas por el racionalismo 

del marketing tradicional angloamericano. Los 

resultados de estas metodologías se visualizan en

un lamentable hecho, entre el 85% al 90% de los

planes de marketing actuales fracasan y esto ya 

había sido denunciado también en la década del

‘90 por Kevin J. Clancy y Rovert S. Shulman

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en su libro La revolución del marketing en el que 

afirman y demuestran de manera estadística que

ese fracaso se debe justamente a la aleatoriedad 

del marketing como disciplina metodológica, 

ya que el 85% se ajusta a la probabilidad de

ocurrencia que Gauss determinara con su curva

normal estándar como resultados neutros o malos 

(lo que en marketing se traduce en pérdidas 

de tiempo o dinero, que en definitiva como ‘el

tiempo es dinero’, entonces, desde el punto de 

vista mercadológico, es lo mismo). 

Desde nuestra óptica del marketing esencial, 

con una visión más holística y heurística del

marketing en la cual hemos integrado los 

saberes de la filosofía (axiología y semiología),

antropología,

sociología,

psicología,

neurociencia, comunicación y comportamiento 

del consumidor hemos buscado desmitificar esa

‘caja negra’ que hoy gracias a los avances de 

esas ciencias y disciplinas que hemos abordado 

estamos en condiciones de comprender y 

analizar con cierto grado de certeza. Y de ello ha 

surgido que el campo de investigación se debe 

desarrollar en dos sitios: la mente del consumidor 

y la mente del mercado. Hacia allí dirigiremos

nuestros esfuerzos ya que comprender a ambos 

campos de acción será el desafío a dilucidar, ya

que lo que descubramos en ellos será la base 

conceptual de todo plan de marketing esencial.

Los nueve niveles de investigación

Para comprender la ‘voz del mercado’ primero 

se requiere conocer e interpretar con claridad 

las percepciones, significados, códigos y

arquetipos de los consumidores. Luego habrá 

que armonizar creativamente los deseos y 

motivadores detectados en el mercado, con lo 

que la compañía realmente es capaz de hacer o

producir. Este paso indica la necesidad de contar 

con la información requerida de acuerdo al nivel 

de profundidad que implica el proceso de toma 

de decisiones del consumidor. Y este a su vez 

será acorde a los elementos que entren en juego 

a la hora de decidir, de acuerdo a su complejidad. 

Ver la gráfica de la Figura N°2. Debido a que

de la simulación del plano bifocal de la gráfica

anterior se desprende que quien toma la decisión 

es distinta de la quien la suministra, solo se 

logrará perfeccionar el mercado mediante 

la aplicación del marketing esencial cuando 

ambas partes aporten a la visión binocular que 

a su vez por la combinación de ambos puntos 

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Toffler, Alvin, en una entrevista de J. Walter Thompson

(1985) para la revista JWT. www.jwt.com/

Damasio, Antonio R. El error de Descartes, la emoción, 

la razón y el cerebro humano. 3ra. ed. Crítica. Barcelona,

2004.

París, José A. Marketing. Marketing Esencial, un enfoque

latinoamericano. Errepar. Buenos Aires, 2009.

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Clancy, Kevin J.; Schulman, Robert S. La Revolución del

Marketing. Pp. 23-28, 1ª ed. Javier Vergara. Buenos Aires,

1998.