Universidad Nacional de Asunción

Semana conmemorativa del Día del Investigador Paraguayo

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Hyun Ho Shin

Como investigador, tengo dos funciones principales: (i) de formular continuamente preguntas, y (ii) de ayudar a otras personas para que formulen las preguntas. La primera está asociada a mi viaje personal de la búsqueda de la respuesta, y la segunda la de formar investigadores, que por un trecho me estarán acompañando en mi viaje, pero que con el tiempo podrán emprender sus propios viajes.

Creo que todos nacemos siendo investigadores. Desde muy pequeños, tratamos de experimentar todo lo que está a nuestro alcance y, cuando comenzamos a hablar, nos llenamos de preguntas y de porqués. Pero de alguna forma, a medida que crecemos, nos vamos perdiendo de esas virtudes del investigador, y llegamos a un punto en que nos olvidamos de cómo se formulan las preguntas. Así, incursionar en la investigación es volver a aprender a formular preguntas. Y creo que una persona que formula preguntas no tiene otra opción y, necesariamente, emprenderá el viaje de la búsqueda de la respuesta.

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La universidad debe ser un lugar en donde se enseñe a formular preguntas. Sin embargo, hoy en día, parece que las universidades están empecinadas a cumplir ciertos números: cantidad de egresados, cantidad de horas de clases, cantidad de materias, notas de exámenes, cantidad de investigadores, entre otros. Con el objeto de cumplir con los números, todo se volvió tan rígido que, muchas veces, dificulta la formulación de preguntas tanto para los estudiantes como también, inclusive, para los profesores. La universidad es un ente que debe evolucionar continuamente poniéndose delante de la sociedad. Para eso, necesitamos cierta flexibilidad, acompañada de la confianza y la ética.